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| Asprima presenta un estudio pionero sobre eficiencia energética de los edificios |
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29 de noviembre de 2009.- El estudio supone la primera visión sobre una construcción existente de las diferencias en coste y en ahorro energético que supone el cambio de calificación energética del edificio y en él se concluye que el cambio en la calificación energética de un edificio puede generar, con leves aumentos del coste, unos ahorros en el consumo de hasta el 76% en el caso de conseguir una eficiencia tipo B frente al tipo E. El profesor Justo García Navarro, del Departamento de Construcción y Vías Rurales de la Universidad Politécnica de Madrid, director de este estudio, ha presentado hoy miércoles 25 de noviembre sus resultados en el Auditorio de Promomadrid de la sede de ASPRIMA.
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Ahorro energético y costes
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En términos de sostenibilidad ambiental este dato es fundamental, ya que el ahorro en emisiones de CO2 es de casi 30kg por metro cuadrado anuales, es decir que en un piso de 90m2, el ahorro de una vivienda B sobre una E sería de 2700 kg de CO2/año. La comparación más clara se obtiene en función de la cantidad de árboles que serían necesarios para compensar este aumento de emisiones de la vivienda tipo E: 10 árboles sería necesario plantar cada año para compensar el exceso de emisiones de una sola vivienda tipo E frente al tipo B. [cálculo basado en la equivalencia ofrecida por el UNEP –United Nations Environment Programme–. Cada árbol de tamaño y tipo medio absorbe anualmente 3kg de CO2–]
Para valorar en otros términos la importancia del ahorro energético que supone hacer énfasis en la calificación energética de los edificios, las emisiones que cada año se ahorran en un edificio tipo B frente a uno tipo E, los 2.700 kg de CO2, es el equivalente a dejar de usar el coche durante todo el año [calculando las emisiones de un vehículo en el valor límite de 120 g/km impuesto por la exención del impuesto de circulación, recorriendo 22.500 km al año]. Lo más paradójico de este estudio es que desmitifica la creencia de que para ser eficiente hay que realizar una inversión que no compensa el ahorro. El estudio realizado por la UPM certifica que, en este edificio habría sido necesario aumentar los costes entre un 5 y un 8 por ciento para mejorar la calificación energética de E, la peor, a B, la mejor posible (ya que también se concluye que, en este edificio concreto, no se ha conseguido una calificación A aun aplicando los valores más favorables en cuanto a diseño, sistemas energéticos, materiales…). En palabras de José Manuel Galindo, presidente de APSRIMA, “se trata de que el promotor pueda tomar la decisión empresarial de construir un edificio con una solución de componentes integrada que garantice, por un lado, que la inversión va a redundar en un edificio con una calificación energética asegurada y, por otro, que permita al comprador conocer de antemano que la vivienda que va a adquirir le va a suponer un ahorro de costes energéticos concreto”. El objetivo último de este estudio es que se instale en la mente tanto del promotor como del comprador el concepto de eficiencia energética, igual que ya está instalado en otras áreas de consumo, como los electrodomésticos. “Cuando uno compra una lavadora calificada como A, sabe que el fabricante ha aplicado unos estándares de producción que le garantizan que ese producto le va a suponer un ahorro en el medio plazo. Eso mismo es lo que pretendemos que sepa el consumidor cuando reflexiona sobre la mayor inversión de su vida, la vivienda”, concluyó el presidente de la patronal madrileña de promotores inmobiliarios. Sostenibilidad, I+D+i y Responsabilidad Social ASPRIMA, con este estudio, quiere poner de manifiesto la importancia que las tareas de I+D+i, en especial las de innovación, tienen dentro de un proyecto de promoción inmobiliaria y la dirección que ha de tomar el nuevo modelo de sector hacia la responsabilidad social empresarial en materia de sostenibilidad medioambiental. El reto, que el sector inmobiliario quiere afrontar de cara al futuro es conseguir que los criterios de sostenibilidad y eficiencia energética pasen a ser considerados estratégicos en el proceso empresarial de toma de decisiones. Este estudio es el primer paso. En los próximos meses se afrontarán las siguientes fases del proyecto y este edificio “se trasladará” al resto de zonas climáticas de España y sus conclusiones se adaptarán para las ciudades de Barcelona, Málaga, Sevilla y Oviedo. Más información: |