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| El transporte en la encrucijada |
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Por Jacqueline McGlade, Directora Ejecutiva de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA)
En un momento en el que necesitamos afrontar los problemas económicos y medioambientales con soluciones sostenibles y ecológicas, las tendencias del sector van en la dirección equivocada y siguen contribuyendo a la polución atmosférica, al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y a muchos otros impactos negativos para el medio ambiente. Las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron un 26%, es decir 180 millones de toneladas, entre 1990 y 2006, excluyendo el transporte aéreo y marítimo internacional (UE-15). Esta cantidad por si sola representa un aumento más importante que las emisiones anuales nacionales de Bélgica en 2006 (132 millones de toneladas) o de Rumanía (157 millones de toneladas). • Entre 1995 y 2006 las ventas de coches en la UE-27 aumentaron un 22% hasta alcanzar los 52 millones de automóviles. Esto representa un aumento equivalente a los parques automovilísticos del Reino Unido y España juntos. En 2006, el número de kilómetros realizados por los pasajeros de los Estados miembros de la AEMA ha aumentado en 65 millones de kilómetros. • La contaminación atmosférica provocada por las emisiones procedentes de los vehículos se está reduciendo, pero la calidad del aire sigue siendo un problema en Europa. Hay que desvincular el crecimiento del transporte del crecimiento económico Unas políticas bien diseñadas que gestionen la demanda del transporte pueden contribuir a reducir el volumen de los transportes, lo que mejoraría la eficacia económica del sector del transporte y desvincularía su crecimiento del crecimiento económico. El informe ratifica además que los precios resultan determinantes en las decisiones de consumo. Por ejemplo, la demanda de servicios de autobús ha aumentado un 20 %, lo que se relaciona con un aumento del 10% en los precios de la gasolina. Todavía necesitamos objetivos claros, cuantificables y realistas y fijar plazos para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, de la contaminación atmosférica y del ruido ocasionados por el sector del transporte. Pero quizá lo más importante es que los consumidores, con su reacción a la inestabilidad de los precios el año pasado, han demostrado que el precio de los carburantes y de los peajes influyen claramente en la demanda de transporte. Informe “El Transporte en la encrucijada” |