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Por Nicolas Loupy, Responsable de Autodesk España para Arquitectura y Construcción e Industria y Fabricación
En la actualidad, la sostenibilidad está en boca de todos los agentes económicos de nuestra sociedad. Prensa especializada y protagonistas de todas las industrias hablan continuamente de esta tendencia que progresivamente se está convirtiendo en un una exigencia inapelable.
La industria de la fabricación de productos no permanece ajena a este fenómeno. Es una realidad el crecimiento del diseño sostenible y de la mejora de los procesos de producción como respuestas efectivas a las normativas y a la competencia mundial, además de constituirse como una fuente ineludible de valor añadido empresarial. En definitiva, cada vez más, nuestra sociedad es consciente de que es una materia obligatoria el satisfacer nuestras necesidades del presente sin comprometer las necesidades de futuras generaciones.
El encarecimiento y la escasez de los materiales con los que tradicionalmente se venían fabricando los productos (madera, cobre o acero), el incremento del coste de la energía que se utiliza en el proceso de producción y el aumento de las exigencias regulatorias al respecto de la emisión de gases invernaderos derivados de la combustión de combustibles fósiles y del desecho de los materiales tras finalizar el ciclo de vida de los productos, están haciendo convirtiendo a la sostenibilidad en un enfoque de obligada aplicación para los fabricantes.

Así, un enfoque sostenible reduce los riesgos en todas las fases del negocio, dejando a las empresas menos expuestas a las escasez de materiales, los aumentos del coste de energía, las subidas de los impuestos sobre los residuos y las cargas por contaminación, responsabilidades legales e iniciativas inoportunas de los accionistas. Sin embargo, abordar este enfoque en la fabricación de un producto exige el mantenimiento de un control estricto sobre todas las variables que influyen en el proceso.
En este aspecto el diseño del producto constituye una variable fundamental. Lo ideal sería que en esta fase se analizasen, evaluasen y midiesen todos los factores que van a influir en la sostenibilidad del producto para no incurrir en costes posteriores derivados de la corrección del prototipo físico. Sin embargo, tal como se trabaja actualmente en la industria de la fabricación, esto es inviable.
Ahora, se trabaja con planos 2D en CAD que muestran un esquema de lo que se quiere hacer. El cliente lo aprueba, los ingenieros lo detallan y se entregan los planos de fabricación al departamento de producción. Es este departamento el que se lleva la peor parte ya que se producen un sinfín de errores que no se habían visto en la etapa de diseño y que aparecen durante la fabricación.
Así, ante las exigencias que conlleva construir un producto sostenible, este método no conlleva más que un sinfín de gastos extra derivados de las adaptaciones continuas de los prototipos físicos. Ante esto, es normal que el fabricante se muestre renuente a abordar un enfoque sostenible en la construcción de sus productos: es un proceso mucho más caro.
Sin embargo, actualmente existen una serie de tecnologías de diseño que permiten reducir este gasto drásticamente. Estamos hablando del Digital Prototyping o creación de prototipos digitales en 3D. Estas tecnologías permiten construir un modelo virtual en 3D que facilite el análisis y la toma de decisiones. Es decir, se trata de construir el producto dos veces: primero de manera virtual y, posteriormente, una versión física definitiva.
Este modelo virtual en 3D es un prototipo digital que refleja el producto de una manera sumamente precisa. Así, se puede visualizar perfectamente el objeto antes de su fabricación, evaluando distintas alternativas sin incurrir en costes y, lo que es más, simulando su funcionamiento bajo condiciones reales, probando formas, sistemas, motores, etc. Se pueden analizar los materiales, probar los límites de tensión y rendimiento hasta romper virtualmente el producto sin que suponga un coste adicional, examinar cómo se monta y desmonta un producto, comprobar su adecuación a los requisitos normativos y de certificación, etc.
En definitiva, construir dos veces o trabajar con prototipos digitales en 3D, se convierte en el único camino real y efectivo hacia la sostenibilidad en la fabricación de productos. Si antes esta tecnología estaba limitada a sectores punteros como la aviación o el automovilismo, ahora, gracias al esfuerzo de compañías como Autodesk, cualquier empresa, sea del tipo que sea, puede dar el salto cualitativo de la sostenibilidad. Así, nuestro objetivo fundamental es que los únicos límites están en la imaginación de los diseñadores y no en el acceso a la tecnología.
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