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| Envite, un compromiso con la innovación energética |
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Por Cristina Garmendia, Ministra de de Ciencia e Innovación
ENVITE es un ejemplo de Ciencia al servicio de la sociedad y de la economía. Es también un modelo de cooperación entre sector público, empresas y organizaciones sociales. Una Cooperación que aborda retos reales y cercanos que nos afectan como ciudadanos.
Retos económicos absolutamente prioritarios, como la eficiencia energética, retos medioambientales relacionados con la sostenibilidad de la arquitectura y del urbanismo y retos sociales, como la inserción laboral de personas con discapacidades.
Como ministra de ciencia e innovación, me referiré particularmente a la dimensión tecnológica de este proyecto, pero antes quiero expresar en nombre del Gobierno de España mi reconocimiento a quienes trabajan, como la Fundación Personas en otras dimensiones, igualmente importantes, de nuestro progreso social.
España ha trabajado en este ámbito de forma pionera, anticipándose en varios años a las decisiones de las principales potencias mundiales, y este liderazgo constituye ahora una de nuestras principales ventajas competitivas a nivel internacional.
Gracias a instituciones punteras a nivel mundial como el CIEMAT, y al compromiso presupuestario del Gobierno en esta materia, hoy podemos decir que España es una potencia en materia de construcción bioclimática, y que nuestras tecnologías van a estar presenten en los edificios del siglo XXI en todo el mundo.
Un compromiso con la innovación energética que volveremos a ratificar en las próximas semanas, con una nueva convocatoria de proyectos en el ámbito de la energía dotada de 200 millones de euros un total de 941 millones previstos en el Programa Innpacto.
Castilla León tiene una gran oportunidad en este ámbito. Y un buen ejemplo de ello es el gran dinamismo demostrado por los centros de investigación y empresas de esta comunidad que han participado en cinco de los ocho proyectos financiados en el marco de la convocatoria a la que pertenece este proyecto.
Este edificio en concreto, ha permitido demostrar que la edificación de alta eficiencia energética y calidad ambiental puede incorporarse a la práctica habitual de construcción a un coste competitivo. Es decir, que la construcción medioambientalmente sostenible es además económicamente viable.
Un mensaje claro para un sector, el de la construcción, que para volver a crecer debe reinventarse a sí mismo, internacionalizándose e incrementando el valor añadido que generan sus actividades.
Este es un tema de vital importancia para nuestra economía: No olvidemos que 7 de las 10 compañías más importantes del mundo en el sector de la construcción son de origen español.
Energías Renovables y Construcción sostenible son, de hecho, dos sectores destinados a jugar un relevante papel en el cambio de modelo productivo en el que venimos trabajando intensamente desde 2004. Un cambio ambicioso y necesariamente complejo, pero que ya comienza a mostrar resultados de su avance, y estos se irán haciendo más visibles en los próximos meses.
Un cambio que no va a producirse, como a veces se insinúa, por la sustitución de unos sectores tradicionales o maduros —supuestamente “agotados”— por otros emergentes, sino por el necesario reequilibrio de nuestro tejido productivo.
Un reequilibrio que pasa sin duda por dar mayor peso a nuevos sectores tecnológicos, pero también —y es importante subrayarlo— por la incorporación de innovación y creatividad a todos los sectores —especialmente a los más “tradicionales”— y, sobre todo, por el impulso a las actividades que nos hacen fuertes y singulares en la escena internacional, como ocurre con el sector de la construcción.
El sector energético y también el de la ingeniería constructiva son precisamente dos de nuestras fortalezas a nivel internacional, y ambas actividades van a seguir teniendo un peso relevante en la economía de este país, aunque desde luego, lo harán incorporando cada vez en mayor medida la innovación como ventaja competitiva.
El ministerio seguirá trabajando, como hasta ahora, para acompañar al sector empresarial en esta transición tan urgente como irreversible, y para garantizar que su actividad genere gracias a la ciencia, más empleo, más riqueza y mayor bienestar social. |