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Un proyecto país en agua en un mundo global PDF Imprimir E-mail

Miguel LópezPor Miguel López Estebaranz, Director de la Asociación de Fabricantes para Agua y Riego Españoles, Secretario General de la Plataforma Tecnológica Española del Agua y Gobernador alterno del Consejo Mundial del Agua.

 

España es uno de los países históricos de referencia en gestión y tecnologías del agua, contando con un importante tejido empresarial e industrial especializado y competitivo. A pesar de ello, en una economía cada vez más globalizada, carecemos de un verdadero "proyecto país en agua”.

 

Un proyecto que ha de estar liderado por el gobierno y el sector empresarial y que debe garantizar una gestión eficiente del agua en España y promover el desarrollo internacional del sector y la creación de empleo. Todo ello, en un sector estratégico, característico ya de nuestra economía y esencial en el progreso humano, especialmente, en los países en vías de desarrollo y los situados en regiones áridas y semiáridas del Mundo.

 

El agua es un derecho humano esencial para el disfrute de la vida y de todos los derechos humanos (Declaración de la Asamblea General de la ONU, 26.07.2010). Millones de personas en el Mundo testificarían del no cumplimiento o de la casi nula implementación de éste derecho en muchos territorios –900 millones no tienen agua potable, 2.600 millones carecen de saneamiento y 925 millones pasan hambre, con episodios extremos recurrentes de hambrunas como el que actualmente padecen 13 millones de personas en el llamado cuerno de África-.

 

Ante semejante drama humano,  caben muchas preguntas, en mi opinión hay tres esenciales y dos más en relación a nuestro país ¿acaso no hay recursos hídricos suficientes para todos?, o es que ¿no se planifica e invierte lo necesario en infraestructuras y gestión del agua?, realmente ¿cuántos recursos hídricos disponibles per cápita posibilitarían en cualquier país del mundo el abastecimiento de agua potable, el saneamiento y la producción de alimentos suficiente para sus poblaciones, así como, el desarrollo de economías diversificadas y avanzadas? Y finalmente, ¿puede España liderar junto a otros países las soluciones a los problemas del agua en el mundo?, ¿qué claves y directrices nos conducirán a éste objetivo?

 

 

Agua

 

 

Lamentablemente, la respuesta a las dos primeras preguntas, es que la mayoría de los países “sin el problema del agua resuelto” sí que disponen de recursos hídricos renovables suficientes, pero la política del agua, si existe, no es lo prioritaria que debería ser, careciendo de planes públicos de inversión suficientes en infraestructuras y tecnologías del agua que permitan pasar de unos recursos renovables a recursos disponibles. En consecuencia, la falta de inversiones en agua estrangula la vida de sus habitantes y por supuesto, el desarrollo de sus economías.

 

Y es que el efecto multiplicador sobre la economía de las inversiones en agua, aunque muchas veces omitido, es espectacular, especialmente sobre las economías en desarrollo y emergentes. Podríamos sentenciar diciendo que los países que dan prioridad al agua con inversiones sostenidas en el tiempo-mejorando significativamente los indicadores de acceso, cantidad y calidad del suministro- experimentan crecimientos del PIB per cápita que multiplican la media del crecimiento mundial.

 

Como casos destacados, China o Vietnam, durante el periodo 1990-2010, su renta per cápita se ha multiplicado por 14 y 12 respectivamente, mientras que la media mundial lo hizo por 2,2. En ambos países la política de Estado del agua es prioritaria y sus avances en los indicadores básicos de suministro son elocuentemente positivos. No obstante, la contaminación de las aguas está creciendo de forma preocupante.

 

En el otro extremo, países como Etiopía o Somalia, se mantienen en el subdesarrollo, al carecer de políticas de inversión en infraestructuras y tecnologías para la gestión del agua. La razón, solamente el 4,5% de los recursos hídricos renovables de Etiopía y el 22,44% en el caso de Somalia, están disponibles al uso y son usados.

 

En ambos casos, sus recursos hídricos per cápita al año, 1.512 y 1.647 m3 respectivamente, podrían llegar a permitirles una economía diversificada y avanzada, como por ejemplo, la de Corea del Sur, donde, aún disponiendo ligeramente de menos recursos hídricos per cápita, 1.447 m3, los disponibles para el uso y usados (528 m3) representan el 36,54% y son suficientes para una de las economías más innovadoras, altamente industrializada y con un sector agrario capaz de garantizar la seguridad alimentaria del país.

 

 

Agua

 

 

Por consiguiente y respondiendo a la tercera cuestión planteada, sería precisamente ésta cantidad media, según mis estudios, de unos 500 m3 per cápita al año (ó su equivalente 1.370 litros por persona y día), la razonable que los gobiernos de los países de cualquier parte del Mundo, a partir de recursos propios preferentemente y/o externos, deberían garantizar a sus poblaciones y economías.

 

Sin duda, la implementación real del derecho universal al agua requiere de una definición completa que establezca los recursos hídricos disponibles per cápita mínimos necesarios para el abastecimiento, el saneamiento, la producción de alimentos y para el desarrollo, en general, de una economía diversificada y avanzada, a la vez que se asegura una adecuado protección ambiental de los recursos.

 

Las políticas del agua, en definitiva,  deben ser políticas de Estado, prioritarias y a largo plazo, especialmente, en los países en desarrollo, emergentes y en todos aquellos situados en regiones áridas y semiáridas del Mundo. Sin olvidarnos, de la obligada cooperación entre Estados y territorios unidos por una misma cuenca hidrográfica, así como, la cooperación y transferencia tecnológica de los países más avanzados y que atesoran una mayor experiencia en materia de agua.

 

Y en este contexto, un país como el nuestro, pionero en planificación hidrológica, en los modelos de gestión de cuencas hidrográficas y de comunidades de regantes (ambos tienen su origen en España), con centros de producción científica de prestigio y especialmente, con un tejido empresarial amplio, diversificado, especializado, innovador y competitivo, puede y tiene la responsabilidad de liderar junto a otros países las soluciones a los problemas del agua en el Mundo.

 

En una economía cada vez más globalizada y competitiva, definir y desarrollar un verdadero "proyecto país” basado en las fortalezas y en los aspectos diferenciales de mayor valor añadido para cada territorio y para el resto del Mundo, está resultando crucial en el progreso de los Estados. Sin duda alguna, España dispone de todo lo necesario para emprender un verdadero "proyecto país en agua”, como ya tienen, países con realidades sectoriales menos importantes y ricas, caso de Holanda e Israel, o más recientemente aunque con mucha fuerza el impulsado por Corea del Sur.

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