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El trasvase de agua del sur al norte de China ha dado un importante paso adelante al terminarse una de las estructuras más complicadas del proyecto, el túnel que pasa por debajo del río Amarillo, el segundo más largo del país, y que llevará agua del Yangtsé.
Según informaron las autoridades encargadas del proyecto, el túnel, de 585 metros de longitud, nueve de diámetro y 70 de profundidad, ha quedado completado y se espera que por él fluyan al año 442 millones de m³ de agua. Su construcción ha supuesto una inversión de 77 millones de euros y cuatro años de trabajo.
El túnel es parte de la rama oriental del gigantesco trasvase, y llevará agua del Yangtsé a zonas del norte del país afectadas frecuentemente por sequías, como Shandong, Hebei o Tianjin. Otras dos ramas harán lo propio al centro norte y al noroeste del país.
El río Amarillo está más contaminado, muchos tramos se congelan en invierno y su caudal es mucho más inestable que el del Yangtsé, razones por las que se optó por este último como origen del trasvase, pese a estar mucho más alejado del norte y estar obstaculizado por el río Amarillo.
El trasvase sur-norte es una de las obras públicas más ambiciosas de China y fue proyectado en 1952 por el entonces mandatario chino Mao Zedong, aunque debido a las dificultades técnicas del proyecto, el Gobierno no dio luz verde al mismo hasta 2002.
Con una inversión de 62.700 millones de euros (el triple de lo que costó el otro gran proyecto hidráulico de China en los últimos años, la Presa de las Tres Gargantas), su meta es acabar con la desigual distribución del agua en el país, azotado por sequías cada año en el norte y por inundaciones en el sur. (Circle of blue)
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